¿Conocéis el mito de Procusto, el legendario posadero? ¿Os atrevéis a cruzar las puertas de su oscuro hostal? Aunque no sea el mito más famoso, este díscolo hijo de Poseidón ejerce su influencia a lo largo y ancho de nuestro lenguaje, nombrando síndromes psicológicos, operaciones matemáticas, falacias, algoritmos informáticos o estilos de diseño (si no me creéis buscadlo, lo dice Wikipedia)